martes, 21 de abril de 2015

ORILLAS, Benjamín Adolfo Araujo Mondragón

Orillas
Pararse en la orilla
sobre redonda piedra
y ver el vacío inmenso
a los pies, postrado,
amenazante: mirar
hasta hipnotizarse
con la nada y recordar
más tarde o más temprano
no importa: que esa redonda
piedra era un pequeño
pero enorme problema
en tu cabeza; y yo me asomé
y logré visualizar tus culpas
y tu falta de comprensión:
¡¡¡Amémonos!!! Amémonos
porque nada resulta cierto
ni mentira en este abismo
que es la vida; tu vida,
mi vida: ¡¡¡nuestras vidas!!! 

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